En Colombia crece el interés por los denominados Parques de Innovación Tecnológica, entidades dedicadas a la incubación de empresas basadas en el conocimiento científico y tecnológico, de alto valor agregado, siguiendo la corriente mundial de los últimos veinte años con la creación de más de 500 PIT existentes hoy en los cinco continentes.
En efecto, a finales del 2010 se realizó en la Universidad Antonio Nariño una reunión de PIT e instituciones universitarias colombianas que planean crear sus respectivos PIT. Además asistieron entidades de México y Chile, que presentaron sus experiencias y planes para la creación y desarrollo de sus PIT. En el marco de la reunión se creó la Red de Parques Tecnológicos con una declaración de compromisos. Para el año 2011 se anunció la realización de la segunda reunión de la red, en el marco de Expociencia. Estas iniciativas nos llenan de entusiasmo, contribuyen, indudablemente, al desarrollo científico, tecnológico y empresarial del país y, por tanto, son merecedoras de todo el respaldo tanto público como privado.
Del mismo modo nos entusiasma, por su importancia global, la tendencia emergente en distintos lugares del mundo (Estados Unidos, Inglaterra, Singapur y recientemente en España) de crear Parques de Innovación Social, entidades orientadas a la incubación y desarrollo de organizaciones sociales para la creación y distribución social de alto valor agregado, a través de la incorporación del conocimiento y la innovación organizacional asociativa. Esta iniciativa, a nuestro juicio, innovadora por surgir e involucrar activamente a las comunidades en la creación e implementación de soluciones a sus propias necesidades beneficiándose socialmente de los rendimientos económicos de sus actividades, constituye una contribución invaluable a los problemas de pobreza y empobrecimiento de nuestro entorno planetario.
En Colombia, las iniciativas surgidas en este sentido en algunas entidades educativas y otros escenarios deben ser apoyadas por el sector público, privado y, en especial, por el tercero y cuarto sectores emergentes, para sumarnos sin vacilación, como país, a la vanguardia mundial que impulsa esta inicativa, convencidos de su tremendo impacto para nuestro crecimiento económico, social y cultural y la valoración de nuestra multidiversidad.